COMPONENTES DEL SISTEMA SOLAR
El Sol
El Sol (figura 33) es una estrella pequeña en comparación con la generalidad de las estrellas del universo. No obstante desde el punto de vista humano, sus dimensiones no pueden definirse sino como colosales. Su diámetro es de 1.393.000 Km. (unas 110 veces superior al de la Tierra). Su masa es de 1.986,6 x 10 a la 27 Kg.; cifra para la cual es imposible hacer comparaciones, aún reduciéndola a toneladas, e inclusive a millones de toneladas (giga toneladas). Porque en esta última unidad, la masa del Sol equivaldría a 1.986,6 x 10 a la 21 giga toneladas (1.986,6 seguido de veintiún ceros!!).
Esa masa equivale al 99% de la masa total del Sistema Solar, recordando que Júpiter tiene el 71% de la masa de todos los planetas y éste, junto con Saturno, suman el 93% del total de masa de los planetas. La densidad del sol es de 1,4; esto es, superior a la del agua. Dado que el Sol está compuesto por el elemento químico más liviano que se conoce, el Hidrógeno, vale preguntarse a que se debe esa densidad tan elevada. Ello se debe a que dada la enorme masa del Sol, en su superficie la aceleración de la gravedad es de 273,16 m/seg.2 (casi 28 veces superior a la aceleración de la gravedad en la superficie de la tierra). Por tal razón, el Hidrógeno que lo constituye se encuentra muy fuertemente comprimido.
La enorme emisión de energía del Sol proviene de su actividad atómica, porque en realidad esta estrella “funciona” como una bomba de Hidrógeno autocontrolada. Continuamente en su interior se lleva a cabo un proceso de fusión de átomos de Hidrógeno que tienden a desintegrarlo, pero esa desintegración es simultáneamente contrarrestada por su enorme fuerza gravitatoria. En ese proceso se fusionan 5 x 10 a la 8 toneladas(1) de Hidrógeno por segundo, formando 4,96 x 10 a la 6 toneladas de Helio.
La diferencia de 4 x 10 a la 6 toneladas(2) se transforma en energía, gran parte de la cual escapa del Sol como energía radiante solar (ERS), en distintas longitudes de onda y como energía corpuscular. Esta última está integrada por partículas subatómicas, predominantemente protones, las que constituyen el viento solar (figura 36).
Procesos intrínsecos al sol, más la atracción gravitatoria de sus planetas, generan ciclos de distinto período medio en la producción e irradiación de energía. Uno de ellos, quizá el más conocido de todos, es el de las llamadas manchas solares (figura 33). El sol presenta episodios de máxima y de mínima actividad y emisión energética, sucedidos con un intervalo medio próximo a los 11 años entre dos máximos o dos mínimos consecutivos(3).
La producción de energía del Sol, incluyendo la Energía Radiante Solar (ERS) y la energía corpuscular, oscila en relación directa con la mayor o menor existencia de manchas solares (mayor o menor actividad magnética en el sol). Por ende, con ello varía la cantidad de ERS que llega al Sistema Exógeno Terrestre (SET). Sobre este tema volveremos detalladamente en el capítulo siguiente.
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(2) La carga máxima de “apenas” 2.000 trenes de 60 vagones cada uno, completos.
(3) En realidad, cada episodio de manchas solares representa un hemiciclo (medio ciclo) de un ciclo magnético llamado Ciclo Hale, cuyo período medio es de 22 años. Y cada hemiciclo de 11 años de manchas solares, está directamente relacionado con la órbita de Júpiter alrededor del Sol, con idéntica duración. La interacción gravitatoria entre el Sol y Júpiter, signada por la duración de cada órbita Joviana, es de importancia rectora en el clima de la Tierra, como explicaremos oportunamente.

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