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sábado, 30 de octubre de 2010

--- CAPÍTULO 4 (i)

CAPÍTULO 4 (i)


Erosión

Introducción

Vimos previamente que la meteorización es el nombre dado al proceso de descomposición de las rocas 'in situ'. Es decir, en el mismo lugar de su yacencia. En el proceso de meteorización no existe transporte de los fragmentos que fueron separados de las mismas, o de los minerales que llamamos de neoformación (por ejemplo, arcillas provenientes de la meteorización química de los feldespatos, de los cuales ya hablamos). En regiones llanas de clima húmedo y cálido, la acumulación de esos productos de la meteorización puede alcanzar centenares de metros de espesor, como también mencionamos y mostramos en la figura 112.

Pero en lugares donde existe alguna pendiente, por leve que esta sea, el agua proveniente de las lluvias se mueve por la superficie en el sentido de esas pendientes arrastrando parte de los fragmentos que la meteorización formó previamente a partir de las rocas preexistentes. Esta toma y transporte de fragmentos de rocas desde su lugar de formación (o sea, desde el lugar donde previamente actuó la meteorización) hasta un nuevo lugar, denominado lugar de depositación, constituye el proceso denominado erosión (del latín: erodo = yo lavo), al cual analizamos ahora.

Vemos entonces que meteorización, erosión y depositación son tres procesos básicos que se suceden en un ciclo continuo, transformando la Litosfera y modelando las formas de su superficie. La meteorización descompone y desintegra las rocas en fragmentos, preparándolas para su transporte. La erosión produce el arranque de las partículas producidas por la meteorización, limpiando, por así decirlo, el lugar donde se produjo la meteorización y dejando la roca original preparada para que continúen actuando los procesos de  meteorización sobre la misma.
Figura 116 - Playa de Grava (Bahía Camarones, Chubut, Patagonia de Argentina)(2)
Asimismo la erosión culmina con el transporte de esas partículas hasta un lugar de destino transitorio(1). Si se trata de un proceso erosivo donde el agente es el agua, esa depositación podrá ser una playa (figura 116), el borde interno de un meandro (figura 117), el fondo de un lago, o el fondo del océano. Si el agente erosivo es el viento, las partículas podrán ser depositadas formando dunas (figura 118 y figura 1 - 1), o formando depósitos de loess como los que durante la última mitad del Cenozoico fueron cubriendo gran parte de la región pampeana en Argentina, entre otras regiones del mundo como las estepas de China y Mongolia. 

Si la depositación de los fragmentos de rocas ocurren en areas relativamente resguardadas de  nuevos procesos exógenos (erosión, principalmente) o endógenos (diversos procesos tectónicos) como fondos de lagos o fondos marinos, pueden permanecer allí el tiempo gológico suficiente como para comenzar a experimentar procesos de diagenización (estos son procesos tales como la compactación y la cementación por medio de distintos minerales, los cuales tienden a consolidar los sedimentos formando nuevas rocas = rocas sedimentarias).
Durante el transcurso del tiempo geológico, los procesos endógenos pueden hacer que estas nuevas rocas alcancen la superficie de la tierra, incorporándose nuevamente a aquella interfase de múltiple interacción entre la Litosfera, la Atmósfera, la Hidrosfera y la Biosfera. Interfase que, como ya vimos, es el suelo y se caracteriza por la ocurrencia de los procesos de meteorización. Vemos entonces que de este modo se iniciará otro ciclo geológico cuya cumplimentación puede durar millones de años.

Agentes Erosivos

Se denominan agentes erosivos aquellos agentes naturales que pueden producir trabajo, en el sentido físico del término. Los principales son solo tres: a) la fuerza de gravedad; b) el aire circulante, o vientoc) el agua circulante en sus estados líquido (movimientos en manto; movimientos encauzados en arroyos y ríos; otros movimientos como corrientes de deriva litoral oceánica y lacustre) y sólido (glaciares). Existe algún transporte menor de sedimentos merced a algunos seres vivos cavadores, pero su magnitud es prácticamente despreciable en comparación con el volumen de sedimentos transportados por los otros tres agentes mencionados.

Energía Empleada por la Erosión

Como ya explicamos en un capítulo previo, el agua y el aire son considerados fluidos de trabajo. Ambos pueden desplazarse desde un lugar de la tierra hacia otro merced a la actuación de energía térmica proveniente del sol, a la energía gravitatoria y la energía rotacional terrestre conocida con el nombre de Fuerza de Coriolis. Aunque ésta, mas que producir trabajo en si misma, orienta el movimiento de los fluidos que se mueven sobre la tierra (agua y aire). Merced a esta fuerza, cualquier masa de aire (vientos) o de agua (ríos, corrientes oceánicas) que se desplace sobre la superficie terrestre, si lo hace sobre el Hemisferio Norte tenderá a girar en el sentido de las agujas del reloj y si lo hace en el Hemisferio Sur tenderá a girar en el sentido contrario a las mismas.

Energía Gravitatoria

De las energías mencionadas, la más importante en la regulación de los procesos erosivos es la fuerza de gravedad terrestre. Todas las partículas que conforman el planeta, tanto las que integran la Litosfera, como las que integran las demás esferas geográficas (Atmósfera, Hidrosfera y Biosfera), son atraídas por la fuerza de gravedad, la cual tiende a arrastrarlas hacia el centro del planeta. De ese modo cada partícula tiende a moverse hacia zonas cada vez más bajas, intentando acercarse hacia el centro gravitatorio terrestre, tanto como lo permita su naturaleza y la configuración del lugar donde se encuentren (figura 119).

Un caso extremo de esto lo constituyen las aguas que se infiltran; éstas, si encuentran grietas adecuadas en la Litosfera, pueden infiltrarse hasta el manto terrestre, donde, debido al estado viscoso del mismo y a su elevada temperatura, no pueden seguir circulando hacia el centro terrestre y se integran a diferentes procesos físicos y químicos que ocurren en ese ambiente. Entre otros procesos, se integran a la hidrolización de los carburos formados por metales alcalino-térreos, para formar hidrocarburos elementales como acetileno.
La fuerza gravitatoria es la causante de que los fragmentos de rocas de todo tamaño, caigan o resbalen a lo largo de pendientes abruptas, merced a diferentes procesos complexivamente denominados con el nombre de remoción en masa, a los cuales describiremos en un capítulo especial. La misma fuerza gravitatoria también hace que el agua líquida (ríos, arroyos) o sólida (glaciares) se mueva pendiente abajo. Asimismo la fuerza gravitatoria mueve enormes volúmenes de agua oceánica de diferente densidad. Pero en este caso, al igual que en el caso del agua que se mueve a través de los grandes ríos y en el caso de las grandes masas de aire en movimiento, influye también la fuerza rotacional terrestre, como ya mencionamos.
  
Energía Térmica

Prácticamente toda la energía que mofiliza los procesos de meteorización y erosión es energía térmica proveniente de la radiación solar. Se estima que ésta constituye un 99,98% de toda la energía involucrada en los procesos físicos, químicos y biológicos ocurridos en la superficie del planeta. Del mismo modo, esta es la energía fundamental de los procesos erosivos, aunque en este caso ya dijimos que en la regulación de los mismos es fundamental la energía gravitatoria.

La energía térmica proveniente del sol, es la que moviliza el ciclo hidrológico. (figura 1-8) Con el calentamiento de cualquier volumen de agua existente sobre la tierra debido a su exposición a la energía radiante solar, produce su evaporación; del agua, ya sea en océanos, lagos o cursos de agua. Una vez que el agua se encuentra en la atmósfera como vapor, forma nubes que son transportadas por los vientos; también impulsados éstos por energía térmica solar. El aire en las zonas terrestres más frías (menos calentadas por el sol) es más denso, más 'pesado'. Por su parte el aire en las zonas más calientes (más calentadas por el sol) es menos denso, más 'liviano' y por ello tiende a elevarse desde el suelo hacia porciones superiores de la atmósfera.

Al elevarse el aire menos denso, va dejando un espacio que tiende a ser llenado por masas de aire más frío proveniente de regiones vecinas. Como podemos apreciar, los vientos no son más que masas de aire en movimiento impulsadas por diferencias de temperatura sobre la superficie de la tierra. Y esas masas de aire en movimiento suelen tener fuerza suficiente como para transportar grandes cantidades de partículas de rocas. A esto en particular lo desarrollaremos al analizar el ambiente ólico en otro capítulo.

Continua >>>
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(1) Un lugar transitorio, hablando en términos de tiempo geológico. Pues en ese lugar transitorio generalmente permanecerán a veces muchos millones de años, hasta que afloren nuevamente y se reitegren a los procesos geológicos que ocurren en la superficie terrestre.

(2) Playa de grava de Bahía Camarones (provincia de Chubut, Argentina.) Las playas con depósitos de grava en lugar de arena, son típicas de la costa atlántica de la Patagonia Argentina. Esto se debe a que prácticamente toda la superficie de la Patagonia Argentina está cubierta por depósitos de grava con rodados de pórfidos cuarcíferos, provenientes de la cordillera de los Andes. Distintos episodios fluvioglaciales sucedidos al menos desde el Mioceno (e inclusive desde antes), distribuyeron esos rodados sobre toda la superficie de la Patagonia extraandina. Sucesivos episodios morfogenéticos los han redistribuido desde ese entonces. Así, estos depósitos de grava aparecen cubriendo desde los relieves de las mesetas más elevadas, sucediéndose hacia las superficies topográficas más jóvenes, hasta aparecer cubriendo todas las terrazas fluviales y los cauces actuales. Los mismos llegan hasta la costa del océano Atlántico, y donde el mar erosiona los depósitos infrayacentes, el material fino es continuamente aventado, la arena es transportada hacia el norte por corrientes de deriva litoral, y en las playas locales se acumulan estos rodados característicos. Estos rodados llamaron la atención de los naturalistas desde que Darwin recorrió la Patagonia y se los conoce complexivamente con el nombre de “Rodados Tehuelches.”

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