CAPÍTULO 4 (k)
El factor atmosférico en la erosión
Los vientos
El aire que constituye la atmósfera siempre se mueve desde las zonas de alta presión hacia las zonas de baja presión intentando equilibrarlas; eso genera las corrientes o flujos denominados viento. Por lo que los vientos simplemente son masas de aire en movimiento. Las diferencias de presión dentro de la atmósfera que originan ese
movimiento, se originan en el calentamiento desigual de las superficies terrestres. Y ese calentamiento desigual se debe a diferencias en la entrada de energía solar; principalmente energía radiante. El
Sol calienta más el ecuador que los polos, de acuerdo a como lo explicamos en
el capítulo anterior. En el Ecuador aire cálido se expande, se vuelve menos
denso y sube convectivamene dentro de la atmósfera, creando zonas de baja presión. El aire
frío de los polos, más denso, desciende y genera altas presiones.
De todos modos el movimiento de las masas de aire
no es tan simple como eso. No ocurre por el simple calentamiento en áreas ecuatoriales
y el enfriamiento en áreas polares, como podría suponerse de modo simplista. Eso permitiría suponer que hay ascenso del aire en las zonas
ecuatoriales y descenso del mismo en zonas polares. Pero sobre las enormes masas de
aire que se mueven en la atmósfera del planeta, incide una fuerza causada por el efecto de rotación de
la tierra, denominada Fuerza de
Coriolis. Y al efecto de la misma se lo denomina Efecto Coriolis. Ese efecto relacionado con la rotación terrestre actúa sobre cualquier masa en movimiento y hace
que ésta tienda a no desplazarse en línea recta.
En pequeñas masas móviles esa
tendencia es despreciable, pero en grandes masas como las
corrientes marinas y los vientos, ese efecto es muy notable y hace que esas
masas se desvíen de una trayectoria recta y sigan una trayectoria curva. Esa
desviación es en el sentido horario en el Hemisferio Norte y en el sentido
antihorario en el Hemisferio Sur. Eso se aprecia muy bien en imágenes
satelitales. En las figuras 2-23 y 2-24 se muestra el giro de dos huracanes en
el Caribe y en la figura 4-35 se muestra el giro del aire en dos centros de
baja presión, uno sobre el Pacífico frente a las costas de Chile, y otro sobre
el Atlántico frente a las costas de la provincia de Buenos Aires (Argentina). En ellas se observa que el sentido de rotación es inverso al del huracán del Hemisferio Norte.
| Figura 4 - 35a Evolución de dos centros de baja presión en latitudes medias de Sudamérica. El 'remolino' en cada una corresponde al sentido de giro de las masas de aire |
De resultas de esos factores (potenciales térmicos
y Efecto de Coriolis), en la atmósfera se forman seis grandes células de
circulación: tres por hemisferio, repetidas simétricamente a ambos lados del
Ecuador (figura 4-36). Ellas determinan los vientos predominantes sobre la
superficie.
Como puede verse en esa figura, a ambos lados del Ecuador y hasta los 30° de latitud hay sendas células de circulación llamadas Celulas Hadley. En la figura y con flechas rojas, se muestra el movimiento del aire sobre la superficie del planeta en estas células. El aire caliente asciende en el Ecuador (porción vertical de las flechas rojas), se enfría y se desplaza hacia latitudes mayores (flechas azules) y hacia los 30° de latitud desciende (porción vertical de las flechas azules). Por su parte las flechas rojas horizontales indican las masas de aire que se mueven hacia el Ecuador para reemplazar el aire caliente que allí asciende. Esto se convierte en un ciclo sin fin y las masas de aire que circulan sobre la superficie desde los 30° de latitud hacia el Ecuador (flechas rojas) constituyen los llamados vientos Alisios.
Entre los 30° y los 60° de latitud en ambos hemisferios existen dos células de circulación semejantes a las Células Hadley, denominadas células de Ferrel, cuyo mecanismo de movimiento no es la convección térmica como en las células Hadley. En este caso la circulación se produce por un lado al impulso del aire en movimiento de las células Hadley y de las células Polares que veremos seguidamente. Las masas de aire movilizadas son subtropicales y entre los 30° y los 60° de latitud generan los clásicos Westerlies, o Vientos del Oeste.
Por último existen las células Polares entre los 60° de latitud y los polos. Estas si tienen un movimiento de origen térmico: el aire muy frío y denso desciende sobre las áreas polares y ya sobre la superficie se mueven hacia latitudes menores, soplando de este a oeste.
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